"HOMENAJE A LOS MARINOS ESPAÑOLES"
CAIDOS EN HAITI

"D. Luis Fernando Torija Sagospe"
Comandante del Cuerpo de Intendencia

"D. Manuel Dormido Garrosa"
Alférez de Navío

"D. Francisco Forne Calderón"
Teniente de Infantería de Marina

"D. Eusebio Villatoro Costa"
Cabo Mayor de Infantería de Marina

ÁNGELES

Vienen del cielo. Lo hemos visto en películas, canciones y también a nuestro alrededor protegiendo siempre a los más débiles. Pero algunas veces también los ángeles van al cielo.

Ha sucedido ahora con Luis Fernando, Francisco, Manuel y Eusebio, cuatro ángeles que un día los Haitianos vieron bajar de los cielos para ayudarles a volver a la vida después del feroz zarpazo de la desolación.

Estuvieron entre ellos repartiendo esperanza donde sólo había desesperación, alegría, donde sólo quedaba tristeza, vida, donde la muerte había plantado sus negras pezuñas. Al aproximarse a sus desoladas aldeas, el sonido de las palas del helicóptero representaba para muchos el batir de las alas de los ángeles anunciando que aún había sitio para la luz.

Hoy Haití se recupera lentamente. Sus habitantes vuelven a esbozar una tímida sonrisa cargada de ilusión. Es la suya. La sonrisa de cuatro ángeles que dejaron en esa tierra lejana lo mejor que tenían a cambio de la esperanza de los más necesitados.

Se pararon las palas del rotor. Pero sus alas siguen agitando el aire rumbo a ese mar azul y sereno donde descansan para siempre los marinos más generosos. También los ángeles suben al cielo.

Capitán de Navío Luis Mollá Ayuso


TRAGEDIA EN LA MISION HUMANITARIA

Los fallecidos son Manuel Dormido Garrosa, alférez de navío, de 35 años, natural de Valencia, casado y con un hijo; Francisco Forne Calderón, teniente de Infantería de Marina, de 37 años, natural de Barcelona, casado y con tres hijos; Luis Fernando Torija Sagospe, comandante del Cuerpo de Intendencia, de 44 años, natural de Madrid, casado y con dos hijos; y Eusebio Villatoro Costa, cabo mayor de Infantería de Marina, de 41 años, natural de Cádiz, casado y sin hijos.

El helicóptero siniestrado el viernes estaba acompañado en la misión por otro, pero perdió contacto con él por la baja visibilidad, por lo que se puso en marcha un dispositivo de búsqueda que avistó la aeronave accidentada en una ladera de una montaña de difícil acceso. Es la misma zona en la que perdieron la vida en octubre pasado los 11 tripulantes de una avión Casa-212 de fabricación española.

Los militares fallecidos viajaban en un Auguta Bell, un viejo modelo de helicóptero de los años 70. Regresaban a la localidad de Petit Goave, al oeste de Puerto Príncipe, donde están estacionados desde el 4 de febrero los 423 efectivos de la así llamada Agrupación Hispaniola, participando en la ayuda humanitaria a Haití.

El accidente se produjo cuando faltaban apenas tres semanas para completar la misión. El Ministerio de Defensa no tenía intención de prolongar la estancia y el buque anfibio 'Castilla' había previsto levantar el ancla en el mes de mayo.






LA MUERTE NO ES EL FINAL.

CUANDO LA PENA NOS ALCANZA
DEL COMPAÑERO PERDIDO,
CUANDO EL ADIÓS DOLORIDO
BUSCA EN LA FE SU ESPERANZA,
EN TU PALABRA CONFIAMOS
CON LA CERTEZA QUE TU
YA LE HAS DEVUELTO A LA VIDA,
YA LE HAS LLEVADO A LA LUZ.