LA HISTORIA

     Al principio de los años 80, cuando los submarinos clase Galerna comenzaban a entrar en servicio, la Armada ya preveía el relevo de los clase Delfin e iniciaba con la entonces EMPRESA NACIONAL BAZAN DE CARTAGENA y con su tradicional socio, la DIRECCION DE CONSTRUCCIONES NAVALES FRANCESA, los estudios necesarios para examinar las posibilidades de relevo de estos submarinos; surgen así los submarinos CD-1 y CD-2 y los CE-1 y CE-2 oceánicos como posibles candidatos al relevo.

     Sin embargo, después de los estudios de previabilidad de estos buques, la Armada decide que sus prioridades en ese momento iban más hacia los escoltas que hacia los submarinos, por lo que decide no seguir adelante con este programa, pero sí decide continuar los estudios para, en el momento que se considerase necesario, estar en posición de iniciar la construcción de un buque de este tipo.

     Así, a finales de los años 80, el entonces AJEMA almirante Salas Cardenal ordenar reiniciar los estudios, formando en Bazán una oficina bajo la responsabilidad del contraalmirante Gárate Coppa que agrupando ingenieros de esa empresa, ingenieros del Cuerpo de Ingenieros de la Armada y oficiales submarinistas, después de definir las necesidades efectuasen los estudios de previabilidad de un nuevo submarino para la Armada; estos estudios se deberían efectuar de manera simultánea e independiente en cuatro astilleros europeos:

  • PRONAV, en Francia (DCN junto a Thompson).
  • VSEL, en el Reino Unido.
  • RDM, en Holanda.
  • GSC (German Submarine Consortium), en Alemania; el GSC nace por orden del Gobierno alemán, agrupando IKL, Ferrostal, HDW y Thyssen.

     Estos estudios finalizan en 1991, siendo ya AJEMA el almirante Nardiz Vial; pero las minoraciones presupuestarias de estos años hacen que el programa de submarinos, aun reconociendo la Armada su importancia, deba abandonarse.

     El programa vuelve a retomarse en el año 1997 por orden del AJEMA, almirante Moreno Barberá, y se reinician los estudios, que cristalizan en el año 2000 en la Definición de un proyecto de submarino, de acuerdo con los requisitos establecidos por el Estado Mayor de la Armada.

     El año 2001, el AJEMA, almirante Torrente Sánchez, ordena revisar el programa y los estudios para adecuar los requisitos del submarino a la nueva estrategia emergente de los sucesos que culminaron con la desintegración de la Unión Soviético, en la que la tradicional visión del submarino como un arma de dominio negativo del mar, actuando como lobo solitario en ataques al tráfico mercante, estaba trasnochada.

     Estos estudios culminan en estos días con el proyecto de un submarino que, como parte integrante de una fuerza naval, debe incidir, sobre todo, en la capacidad de esta fuerza de proyectar el Poder Naval sobre Tierra.

NECESIDAD DEL SUBMARINO

     Para deducir las misiones previsibles de este submarino, se considero:
  1. El escenario más probable de actuación.
  2. El tipo de conflicto.
    Teniendo en cuenta que cualquier fuerza naval que se considere debe ser apta para la operación en un ámbito combinado conjunto
  3. La amenaza a la que se enfrentaría este buque, siempre teniendo en cuenta que será un componente más de la fuerza naval.

ESCENARIO

     E escenario más probable en que actuará el submarino será en un conflicto armado limitado, con operaciones de proyección de fuerza, en un ámbito conjunto o combinado, por lo que este barco, como cualquier otro involucrado, debe ser una unidad apta para la acción conjunta, adecuadamente orientado a la participación en operaciones de acción desde la mar sobre tierra, en las que se requiere un grado de autoprotección adecuado ante eventuales amenazas, particularmente en aguas próximas a costa y con una autonomía logística suficiente para operar durante largos periodos de tiempo en teatros alejados.

     Por otra parte, a la luz de las nuevas amenazas terroristas derivadas de los viles ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001 y de otras amenazas para la seguridad nacional -como el tráfico de drogas, armas e inmigración ilegal-; otro escenario, además del anterior, aparece en el orizonte del submarino si se le dota con las capacidades necesarias para ello.

     Los potentes medios de escucha pasiva, capaces de detectar y situar motores muy revolucionarios, como los que se utilizan en las operaciones mencionadas, junto a la discreción que supone el que el infractor no sea consciente de la presencia del buque, sumado a una buena capacidad de integración en un dispositivo con base en tierra, permitiría al buque conducir a una aeronave u otro buque hasta las inmediaciones de las embarcaciones sospechochas para su reconocimiento y detención.

     Tampoco olvidemos en este terreno los recientes descubrimientos de los submarinos de bolsillo de los narcotraficantes colombianos con el propósito de transportarlos cerca de la costa en que pretenden introducir la droga para llenarlos con esa sustancia y dejarlos en "libertad", con el objeto de alcanzar la costa cuando sea seguro. Tambien para este caso un submarino con sus sensores pasivos de escucha es el medio que con mayor probabilidad puede hacer frente a esta amenaza.

     Por lo que se refiere a las zonas geográficas de actuación, la zona más probable para las FAS españolas, y en particular para la Armada, es la región euroatlántica en su concepción aliada, en la que se circunscribe el entorno geoestratégico natural de España, es decir, Europa, el Mediterrano occidental y el Atlántico oriental, además del archipiélago canario y el estrecho de Gibraltar con sus accesos, de máximo interés para España.

TIPOS DE CONFLICTO

     Los tipos de conflictos al que este submarino deberá hacer frente serán las operaciones de proyección del Poder Naval sobre Tierra y las de protección de fuerzas navales o terrestres en aguas costeras, con mayor probabilidad que el combate naval tradicional; el submarino, como componente de esa fuerza naval y con sus medios tradicionales, y algunos avances en materia de armamento y comunicación desde la entrada en servicio de nuestros "Agosta", puede contribuir a ambas misiones de manera sustancial; veamos como.

     Como gran novedad en los conflictos modernos, encontramos al submarino integrado en una fuerza naval, un paso más adelante sobre los ya experimentados apoyos asociado y directo; será parte de esa fuerza y, por tanto, probablemente estará bajo control operativo y mando operativo y táctico del OTC. Por lo que, necesitará un sistema seguro y fiable de comunicaciones con el OTC y necesitará también sistemas de intercambio de información, tanto en tiempo real (Link) como aportaciones a los sistemas de Mando y Control. Será necesario efectuar un estudio profundo entre la necesidad de estar en cota periscópica para integrarse al cuadro general de la crisis y la de permanecer a cota profunda. Necesitará tambíen algún sistema para efectuar comunicaciones puntuales a su mando cuando, por alguna causa como la persecución de un contacto, no deba abandonar la cota profunda.

PROYECCION DEL PODER NAVAL SOBRE TIERRA

     En lo que refiere a este tipo de operaciones en tierra mediante misiones de I&W, que permitirán, en primer lugar, asegurar la llegada a zona de la Fuerza Naval con el conocimiento de la amenaza existente y, en segundo lugar, estimar la posibilidad del desembarco, incluso administrativo, de la Fuerza.

     Además, tradicionalmente, ha ayudado a la infiltración de fuerzas especiales, tan necesarias para efectuar operaciones precursoras en tierra sin las que un desembarco sería imposible. Aunque siempre se ha considerado que su capacidad de transporte es pequeña, esto es sólo cierto durante largos periodos de tiempo. En una operación de infiltración discreta la capacidad puede ser bastante mayor si las fuerzas especiales son embarcadas a bordo del submarino, bien lanzados desde un avión en paracaídas, bien desde otro buque, y una vez evacuadas, pueden ser transferidas a alguno de los buques de la Fuerza Naval.

     Esta consideración también debe ser de aplicación para la evacuación discreta del personal, incluso civil, de un teatro de operaciones.

     Tambien en este aspecto de la guerra, el barco puede contribuir a la misión de Depp Strike de la Fuerza Naval, equipándose de misiles de intervención en tierra que mantendrían la capacidad disuasoria de la Fuerza aún en el caso de que no pudiese lograrse el dominio del aire o del mar en el escenario contemplado y no quieran arriesgar otro tipo de unidades; habrá, pues, que insistir en su capacidad de misiles de intervención en tierra.

MISIONES DE PROTECCION DE UNA FUERZA NAVAL

     En lo que se refiere a su contribución a la protección de una Fuerza Naval, el submarino, que mantiene todas sus capacidades tradicionales mejoradas por la técnica actual, sólo puede contemplarse integrado en la Fuerza Naval y contribuir con ella a la "adquisición del dominio del mar" en el teatro de operaciones.

     Así, debe ser capaz de contribuir de una manera eficáz a la defensa ASu W de la Fuerza Naval mediante su arma tradicional, los torpedos, que actualmente cuentan con alcances del orden de decenas de kilómetros, y de sus misiles antibuque.

     Puede también contribuir a la protección ASW de la Fuerza Naval, donde puede llegar a ser el elemento fundamental, pues es sabido que la detección submarina, sobre todo en el Mediterráneo occidental, y en aguas someras debe efectuarse, sobre todo, por medios acústicos pasivos y medios no acústicos; los medios de detección actuales de escucha en baja frecuencia montados en submarinos han dado fin a la "lucha de ciegos", llamada así cuando dos de estos buques se enfrentaban, garantizando alcances aceptables sobre otros submarinos convencionales, y considerables cuando hablamos de submarinos nucleares.

     En ambas misiones, el largo alcance de sus armas, unido a la distancia de detección de sus sensores, principalmente pasivos de BF, y su integración en la Fuerza Naval, con el intercambio de información que esto conlleva, suplirá con creces sus limitaciones cinemáticas.

MISIONES DE PROTECCION DE UNA FUERZA TERRESTRE

     Para la misión de protección y apoyo a una Fuerza Terrestre ya desembarcada no cabe duda que los buques de superficie serán idóneos, pero no olvidemos que un submarino es inmune a los sistemas de defensa de costa ya la aviación de caza y ataque al suelo, así como ante los misiles antibuque, por lo que en el caso de que el dominio aéreo en el teatro de operaciones no sea todo lo intenso que sería deseable, y la prudencia para evitar daños propios -tan impopulares en estos tiempos en que las guerras son seguidas por los medios de comunicación- aconseje que los buques no corran ningún riesgo, y que para asegurar su inmunidad se considere alejarlos de costa y permitir más tiempo de reacción ante un posible ataque aéreo o de misiles desde la costa, existen ciertos sistemas innovadores que permitirían a la Fuerza Naval prestar un cierto apoyo a la Fuerza Terrestre por medio del submarino.

     Como capacidad para el cumplimiento de esta misión puede contemplarse, ya hoy en día, el apoyo a la fuerza en tierra mediante sistemas de armas ya desarrollados o en desarrollo que, además de permitir la defensa antiaérea del submarino, permiten batir ciertos objetivos enemigos, tales como carros, fortines, personal, etc., a petición de la fuerza en tierra.

     Por último, y deseablemente, ya que no es una capacidad todavía experimentada por ninguna marina, podría contemplarse la posibilidad de incorporar un iluminador láser en alguno de sus periscopios para designar objetivos costeros, que serían batidos bien por la aviación bien por proyectiles láser de artillería naval de los buques de superficie, mientras éstos se mantienen a distancia segura.

AMENAZA

     Desde este punto de vista, y con las misiones expresadas anteriormente, la amenaza principal de la Fuerza Naval y, por tanto, del submarino estará constituida por todos aquellos medios que el enemigo pueda poner en función para oponerse a la consecución de las misiones expresadas.

     Así, el submarino deberá conservar sus capacidades tradicionales, entre las que ya no parece determinante la de ataque al tráfico marítimo, aunque la necesidad de oponerse a buques de superficie en ASuW hace que no deban variar sus capacidades en este terreno.

     Su misión inicial de I& W, que le obliga a aproximarse a la costa enemiga, puede llevarle a entrar, inadvertidamente, en campos de minado defensivo enemigos, por lo que debe tener un medio de detección de minas y otros obstáculos que le permitan navegar con seguridad cerca de la costa.

     En lo que se refiere a defensa aérea, lógicamente, cuando se encuentre en las cercanías de una Fuerza Naval no necesitará medios, pues otros buques se ocupan de este tipo de guerra. Pero, la integración en una Fuerza Naval no tiene por qué implicar obligatoriamente la cercanía a las otras unidades, no olvidemos las misiones de I& W y la posibilidad de destacarlo a teatros donde no se tiene el dominio absoluto de todas las dimensiones, por lo que sería deseable que contara con alguno de los sistemas de armas emergentes actualmente, como el TRITON que, además de proporcionarle autoprotección en esta guerra principal, naturalmente contra helicópteros y aviones de patrulla marítima, le proporciona una cierta capacidad de apoyo de fuego a fuerzas en tierra.

     Es en guerra ASW donde el submarino puede y debe asumir un papel preponderante. La dificultad conocida de detección de los sonares activos en las aguas someras donde se desarrollarán los conflictos, frente a la bondad de los sensores actuales en BF, sonares de flanco y remolcados, montados en plataformas tan silenciosas como los actuales submarinos permiten asegurar largas distancias de detección sobre submarinos, incluso convencionales de nueva generación; examinemos por un momento cómo serán estos submarinos amenaza.

     El submarino amenaza, perteneciente aun país cuyo interés no se centra en la defensa colectiva, sino cuya misión principal será la negación del teatro de operaciones a la Fuerza Naval que se encuentre empeñada en las operaciones de apoyo, mantenimiento o imposición de la paz, variará en su concepción del submarino que estamos describiendo; así, en este submarino amenaza vemos que se mantiene el papel tradicional de "lobo solitario", aunque en un teatro cercano a su base, y sus características más probables para llevar a cabo esta misión serán:

  • Una gran discreción para evitar su detección por la fuerza multinacional, conseguida posiblemente a través de la utilización de los nuevos sistemas de propulsión independientes del aire (AIP) emergentes.
  • Gran capacidad ASuW; no olvidemos que el éxito que podrían apuntarse atacando una unidad de superficie, tan valiosas hoy en día, sin que esa unidad sea necesariamente un transporte o un portaaviones, podría comprometer la continuidad de las operaciones.
  • Cierta capacidad ASW; al saber que su principal enemigo, sobre todo en el caso de que la fuerza multinacional no pueda contar con aviación de patrulla marítima embarcada, será otro submarino y tendrá que defenderse de él.
  • Capacidad de minado para negar ciertas zonas de mar a la fuerza multinacional.

¿NECESIDAD DE LA DISCRECION?

     El epígrafe que titula este párrafo parece un contrasentido cuando tratamos de submarinos, pero la pregunta que debemos hacemos es: ¿es necesaria la discreción?. Después de examinar las misiones podríamos pensar que la discreción en el submarino -que parece definirse para países que analicen su función como integrado en una Fuerza Naval- no es importante, el buque debe estar acota periscópica enlazado con el OTC y sirviendo a la consecución de la misión en su conjunto. Pero este razonamiento sería engañoso; examinemos por qué.

     El submarino debe ser la primera unidad de la Fuerza en llegar y establecerse en el teatro de operaciones, reconocerlo, proporcionar inteligencia al OTC, asegurar -con la probabilidad que se quiera asumir- la ausencia de amenazas en zona para el resto de la Fuerza Naval y mantenerse realizando las misiones que el OTC le encomiende. Todas estas operaciones necesitan discreción, y siendo ya una disuasión la incertidumbre enemiga sobre la posible presencia delante de la costa enemiga de una plataforma capaz de intervenir en tierra, vemos que la discreción es de primordial importancia.

     En segundo lugar, y aunque es cierto que las patrullas conllevarán un alto porcentaje de tiempo acota periscópica, nunca debe perderse de vista que la probabilidad de detección sobre unos pocos mástiles que asoman a la superficie, sobre todo en condiciones de mar que permitan su ocultación, nunca será lo mismo que la presencia de un escolta en la misma zona, aunque presentará las limitaciones cinemáticas y de potencia de fuego inherentes al submarino.

     No olvidemos que la autoprotección es otra de las premisas fundamentales de toda unidad y no siempre se contará con el dominio absoluto del cielo para permitir a los escoltas y al portaaviones operar con total seguridad cerca de      costa, sin embargo, el submarino, que no puede ser blanco de la artillería de costa, misiles antibuque ni aviones de ataque, incluso siendo indiscreto, no correrá ningún peligro, por lo que, ante la posibilidad de incursiones aéreas que aconsejen a los buques alejarse para alargar el tiempo de autoprotección, el submarino puede quedar frente a la costa enemiga guiando armas y apoyando a la Fuerza en tierra con sus misiles .

     Una capacidad adicional se deduce de lo apuntado en este apartado, y es que el submarino pueda asegurar que permanece indetectado, a ser posible desde su salida de puerto y hasta su vuelta a la base. Esta capacidad, que hasta la fecha es privativa de los submarinos nucleares, parece acercarse al submarino convencional mediante los sistemas (AIP) -que ya podrían permitir la realización de una larga patrulla a velocidades bajas-, que a lo largo de los primeros años de este siglo, es de prever, disminuirán las diferencias respecto a los nucleares.

SUBMARINO "S-80"

     El S-80, como exponente de las características de un submarino del siglo XXI, resumidas anteriormente, podrá efectuar sus misiones dentro del escenario considerado y frente a la amenaza descrita, lo que después de los correspondientes estudios ha dado lugar a la elaboración del proyecto que ahora comienza a construirse y que responderá a las siguientes características :

  • Firma magnética adecuada para minimizar la detección y riesgos ante minas y torpedos, proporcionada por los materiales de construcción y tratamientos adecuados .
  • Firma radar e IR de mástiles lo suficientemente bajas para minimizar la detección, proporGionada por los recubrimientos antirradar en sus mástiles.
  • Firma acústica lo más silenciosa posible para optimizar la detección propia y minimizar la de la escucha enemiga, proporcionada por los adecuados medios de reducción de ruidos.
  • Baja pantalla sonar ante posibles exploraciones activas enemigas, mediante las adecuadas formas de construcción y posibilidad de material absorbente sonar.
  • Movilidad operacional que le permita actuar en zonas alejadas a más de 1.000 millas, con un tiempo de estacionamiento en patrulla de 30 días, haciendo el tránsito con el coeficiente de indiscreción adecuado a las amenazas.
  • Movilidad táctica que le permita maniobrar eficazmente para evitar la, detección, romper el contacto o evadirse de las armas enemigas, tanto en el plano horizontal, con al menos 20 nudos, como en el vertical, con una cota de al menos 300 metros.
  • Alta velocidad de tránsito ( al menos ocho nudos) para alcanzar rápidamente un teatro alejado.
  • Facilidad de cambio de velocidad desde la gama baja de velocidades I hasta la gama alta sin necesidad de operaciones ruidosas, capacidad que le proporcionan los nuevos motores de magnetismo permanente.
  • Discreción durante su entrada y permanencia en el teatro en solitario, que le proporcionará el motor independiente de la atmósfera (AIP) de células de combustible.
  • Sistema fiable de comunicaciones satélite, ya desarrollado por la industria nacional y en servicio en los submarinos tipo Galerna.
  • Integración en una red Link.
  • Integración en el sistema de Mando y Control MCCIS de la NATO.
  • Radar de baja probabilidad de interceptación, en desarrollo por la industria nacional.
  • Visión todo tiempo (I&W).
  • Tubos de lanzamiento activo con un sistema de lanzamiento silencioso para pennitir el lanzamiento de armas no propulsadas.
  • Sensores acústicos pasivos de baja frecuencia componiendo un sistema de combate integrado.
  • Sensores acústicos que le pennitan la detección de obstáculos y posi- bles minas para su navegación segura en aguas someras.
  • Medios de ayuda a la navegación que permitan operar con la precisión que exigen determinados cometidos.
  • Capacidad de lanzamiento de 18 armas largas.
  • Capacidad de lanzamiento de misiles de intervención en tierra a larga distancia.
  • Torpedos pesados de doble propósito y largo alcance.
  • Capacidad de lanzamiento de misiles antibuque.
  • Al menos seis tubos para permitir el lanzamiento de la panoplia de armas considerada.
  • Sistema lanzaseñuelos capaz de engañar torpedos enemigos de última generación.
  • Dotación reducida mediante la automatización de los servicios.
  • Capacidad adecuada de transporte de personal.
     Esta lista de capacidades, evidentemente y por razones comprensibles, no exhaustiva, desvela algunas innovaciones tecnológicas importantes, como los sistemas optrónicos, láser, radar LPI, misiles de intervención en tierra y misiles antiaéreos, Link, sistema de mando y control, etc., como para llamar la atención.

     Como resumen de las características del buque, así proyectado, el S-80 será un submarino que podrá definirse de la siguiente manera:

  • Eslora total: 71,05 metros.
  • Eslora del casco resistente: 51,76 metros.
  • Manga: 11,20 metros.
  • Diámetro del Casco Resistente: 7,30 metros.
  • Altura total: 13,69 metros.
  • Desplazamiento en superficie: 2.177 toneladas.
  • Desplazamiento en inmersión: 2.404 toneladas.
  • Dotación: 32 personas.
  • Capacidad para dotación femenina.

ASPECTOS INDUSTRIALES

     La obtención de un submarino con las características anteriores permitirá a la Armada poseer un barco con tecnología "punta" y adecuado a sus nuevas necesidades. Contar con esas capacidades hará que nuestra Flotilla de submarinos continúe estando entre las más avanzadas del mundo en lo que a buques convencionales se refiere, con la consiguiente influencia que podría tener este hecho en otras marinas que decidan construir submarinos.

     Quizá el hito más importante de la construcción por Izar de un submarino para la Armada, y sobre todo un submarino tecnológicamente a la cabeza del mundo de los convencionales, suponga el avance más importante de todo el programa. Esta empresa española quedará, al finalizar, habiendo además completado la ejecución de los programas Scorpene chileno y malayo, junto a otros que parecen posibles, de claro liderazgo en la construcción de submarinos para exportación.

     Este logro, que en principio pudiera parecer sólo importante para la empresa Izar, es importante para España y para la Armada por la transferencia de tecnología que supondrá alcanzarlo; no olvidemos los años de experiencia en el mantenimiento y construcción de la entonces Bazán, con nuestros submarinos Daphné y Agosta, con cursos de submarinos, etc., que le permitieron acceder a la tecnología necesaria para la construcción propiamente dicha; le faltaba la forma de definir el submarino responsabilidad compartida con la Armada, y la definición del proyecto, capacidades que adquiere con este programa.

     Otra innovación tecnológica de muy cercana aplicación industrial puede ser el sistema AIP. Esta incorporación obligaría a estudiar estos sistemas que, ineludiblemente, utilizan oxígeno como comburente y que se están revelando como una alternativa futura a los carburantes tradicionales utilizados en la automoción ante la escasez previsible de petróleo, su encarecimiento ya que presentan características mucho menos contaminantes que los hidrocarburos tradicionales. El trasvase tecnológico necesario para su construcción en España presentará grandes ventajas cuando estas nuevas tecnologías cristalicen en la realidad.

     En cualquier caso, la que se debe prever es que el submarino así definido, que atendería aun análisis efectuado en el seno de la Armada para su exportación a otro país, deberá sufrir las modificaciones necesarias propias de la idiosincrasia de la marina que opte por su adquisición.

     Así, no olvidemos, por ejemplo, que sobre el submarino Scorpene ofertado por el Consorcio DCN- Izar a la Marina chilena ( el denominado proyecto CM2000) se han introducido muchas modificaciones que han hecho del barco chileno otro diferente y que junto al primero ha dado origen a la denominada familia Scorpene que, partiendo de un buque básico, admite ciertas modificaciones. Otro ejemplo lo constituye la familia del U-209, que ha sido vendido a multitud de países, cuyos modelos, aunque genéricamente iguales, mantienen configuraciones diferentes .

ARTICULO ESCRITO POR EL CAPITAN DE NAVIO DON MANUEL GARATE PASQUÍN, Y PUBLICADO EN LA REVISTA GENERAL DE MARINA EL MES DE OCTUBRE DE 2003.


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