SUBMARINOS DE LA CLASE "D"

NUMERAL PUESTA DE
QUILLA
BOTADURA ALTA EN LA
ARMADA
BAJA EN LA
ARMADA
D-1 / S-11 23-09-1933 11-05-1944 17-03-1947 03-03-1965
D-2 / S-21 19-11-1934 21-12-1944 23-05-1951 / 10-12-1963 01-04-1971
D-3 / S-22 11-12-1934 20-02-1952 20-02-1954 / 14-03-1963 02-02-1971


CARACTERISTICAS

ASTILLEROS: S.E.C.N./ E.N.B. CARTAGENA
DESPLAZAMIENTO: 1.095 TONELADAS EN SUPERFICIE.
1.399 TONELADAS EN INMERSION.
DIMENSIONES: ESLORA 84,3 METROS.
MANGA: 6,9 METROS.
PUNTAL: 6,3 METROS
MOTORES: 2 MOTORES DIESEL SULZER DE 2.500 CV.
2 MOTORES ELECTRICOS DE 650 CV
Nº DE EJES: 2 EJES
VELOCIDAD: 20.5 NUDOS EN SUPERFICIE.
9.5 NUDOS EN INMERSION
COTA MAXIMA: 80 METROS
AUTONOMIA: 9.000 MILLAS A 12 NUDOS EN SUPERFICIE
ARMAMENTO: 6 TUBOS LANZATORPEDOS DE 533 mm. 4 EN PROA Y 2 EN POPA..
TORPEDOS UTILIZADOS G-7A Y G-7E.
1 CAÑON DE KRUPP DE 88 mm.
2 ANTIAEREOS DE 20 mm
ELECTRONICA: RADAR: SJ-1.
SONAR: WFA-16
DOTACION: 60 HOMBRES.
74 HOMBRES, TRAS LA MODERNIZACION
PRECIO: SU PRESUPUESTO INICIAL FUE DE 17.400.000 PTAS.DE 1932.
COSTE REAL DEL "D-1", MAS DE 32.500.000. PESETAS


HISTORIA DE LOS SUBMARINOS TIPO "D"

     La S.E. de Construcción Naval recibió de la Armada un encargo nada común: trazar un proyecto de submarino oceánico de 1.000 toneladas y 20 nudos de velocidad en superficie y que fuese netamente español. El deseo del Ministro de Marina señor Giral, era encomiable, pero estaba fuera de lugar dado nuestro retraso técnico en muchas facetas inherentes a la problemática del sumergible.

     La S.E. a su vez encomendó al ingeniero naval Aureo Fernández Avila que ostentaba la dirección del astillero de la factoría SECN en Cartagena, la redacción y estudio del proyecto de submarino que, de momento, recibió un nombre clave: "Sigma II".

     Don Aureo quiso lograr un tipo "C" mejorado. Empeño muy loable por su parte, pero que a la hora de la verdad, se demostró que no es lo mismo construir submarinos con ayuda técnica y siguiendo unos planos y unas especificaciones garantizadas por una firma especializada, que proyectar un tipo nuevo partiendo de la nada y sin contar con una previa experiencia en estas lides. De todas maneras, sobre el papel, el diseño del señor Fernández Avila, fue aprobado por la Marina y el ministro Giral, sin duda impulsado por un deseo, de verlo flotar cuanto antes. Y redactó la Ley de 30 de agosto de 1932 que firmó el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora y Torres.

     El trámite fue rápido, pues el 22 de noviembre de 1932 se daba la orden de ejecución del primer "Sigma II" a la factoría de Cartagena, en la cual se plantó la quilla del buque el 23 de septiembre de 1933.

     En teoría se trataba de un buque realmente espléndido para su tiempo, con algo más de 1.000 toneladas de desplazamiento en superficie; un cañón de 120 mm y seis tubos lanzatorpedos de 533mm; 20 nudos de velocidad sobre el agua y 9.5 sumergido; una amplia autonomía y una más que aceptable cota de profundidad de 80 metros.

     En Cartagena, los trabajos sobre la grada del nuevo submarino iban progresando aunque con excesiva lentitud, pese a que en la orden de ejecución se puntualizaba que el buque debería entregarse en un plazo de tres años. A todo esto, el submarino había sido denominado por la Armada como "D-1", iniciando con él una nueva serie.

     Tras el cese de Giral (11 de junio de 1933), pasaron por el sillón ministerial de la calle Montalbán: Lluís Companys (12-06-33 a 10-09-33), Vicente Iranzo Enguita (11-09-33 a 08-10-33), Leandro Pita Romero (09-10-33 a 17-12-33) y J. José Rocha García, que ocupó el mismo el 18 de diciembre de 1933 permaneciendo en el cargo hasta el 22 de enero de 1935.

     Rocha, pues, duró un año en el puesto lo, que, como puede apreciarse, era bastante tiempo dada la cambiante situación política del momento y durante su mandato obtuvo la promulgación de la Ley de 27 de marzo de 1934 cuyo artículo primero señalaba:

     Se autoriza al Gobierno para contratar directamente, fundándose en el apartado cuarto del artículo cincuenta y cinco de la Ley de Administración y Contabilidad de la Hacienda pública, con la Empresa o las Empresas nacionales que puedan cumplir los fines que el proyecto trata de realizar, las siguientes construcciones con arreglo a las características citadas por el Estado Mayor de la Armada y al precio aproximado que para cada uno de los buques se consignan en los siguientes apartados:

     A/ Dos buques.....

     B/ Dos submarinos iguales al "D-1" actualmente en construcción en Cartagena. Coste aproximado por unidad: diecisiete millones cuatrocientas mil pesetas.

     C/ un buque.........

     Articulo segundo. Se autoriza igualmente al Gobierno para emplear un crédito de dos millones de pesetas en la adquisición o fabricación de torpedos automóviles y otro de cinco millones quinientas mil pesetas para la adquisición o fabricación de minas submarinas.

     Como podemos ver, la quimera de los torpedos nacionales todavía no había sido superada.

     Centrándonos en el tema que nos interesa, matizaremos que del modesto programa Rocha fueron fruto los submarinos "D-2" y "D-3", los cuales contrató directamente el ministro con la S.E. de C.N. en el mismo año de 1934.

     La quilla del "D-2" fue plantada en Cartagena el 19 de noviembre de 1934 y la del "D-3" el 11 de diciembre del mismo año. La construcción del "D-1" se desarrollaba con pasmosa lentitud.

     Al iniciarse la guerra civil, las obras del "D-1" quedaron paralizadas, así como las de sus hermanos "D-2" y "D-3", que apenas habían comenzado con el acopio de materiales, quedando poco menos que abandonados y oxidándose en las gradas.

     Renacida la paz en España, surgió al poco tiempo la II guerra Mundial, que tanto entorpeció la reconstrucción española en todos los órdenes. Y la naval militar fue una de ellas. A finales de 1939 se reconsideró la necesidad de proseguir la construcción de los submarinos tipo "D" o cancelarlos definitivamente sustituyéndolos por tipos alemanes o italianos ya experimentados; pero las propias necesidades de las dos potencias amigas en aquel entonces aconsejaron al E.M. de la Armada a decidirse por los inacabados "D".

TRASLADO DEL JEFE DE LA FLOTILLA DEL G-7 AL D-2

     En febrero de 1940 se dio la orden de reanudar las obras de aquellas unidades. El contrato suscrito con la S.E. de Construcción Naval en 1908 había caducado y para efectuar las carenas y construcciones programadas por el nuevo régimen, se creó el Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, de carácter estatal, que se hizo cargo de las factorías arrendadas a la Naval y a cuyo frente se situó en calidad de presidente el ingeniero naval Aureo Fernández Avila.

TRASLADO DEL JEFE DE E. MAYOR DEL G-7 AL D-2

     Con una nación medio destruida, una industria pobre y en ruinas, con faltas de materiales de todas clases, restricciones eléctricas, intentando sostener una difícil neutralidad y pasando hambre, poco podían adelantar los trabajos de los "D". Tantas dificultades, sumadas al óxido de varios años y al propio proyecto en sí que adolecía de algunas taras congénitas, dieron por resultado unos buques que fueron realmente verdaderos engendros.

     El 11 de mayo de 1944 se puso a flote, tras diez años en grada, él "D-1" (siendo el primer submarino botado en España después de la guerra civil) pero su entrega a la Marina no tuvo lugar hasta tres años más tarde, en marzo de 1947, siendo entonces cuando aparecieron todos sus múltiples problemas. Una junta de comandantes de submarinos le señaló hasta veintiuna deficiencias graves de proyecto; citando a título de ejemplo, que tenían que salir a superficie proa a la mar, porque al soplar los lastres, pasaba por un momento de estabilidad transversal negativa y con la mar de través corría el peligro de quedar con la quilla al sol.

     Debido a la baja calidad de los aceros empleados en esta fase de su construcción, el desplazamiento subió a 1095 toneladas en lugar de las 1050 previstas y en las pruebas de inmersión que se efectuaron con toda clase precauciones en la rada de Mazarrón, nunca bajó a más de 40 o 50 metros. En este sentido cabe añadir que él "D-1" fue conducido varias veces a dicho punto convoyado por la grúa flotante "Sansón" que lo mantenía embragado y abarloado a otro submarino. Este, mediante unas mangueras, inundaba los lastres del "D", el cual se sumergía y luego le soplaba los lastres para salir a superficie.

     A finales de 1944 se botó él "D-2" y su alistamiento, sin duda por tratar de corregir alguno de los defectos apreciados en su hermano mayor, se demoró hasta mayo de 1951. El "D-3" llegó a batir el récord de larga construcción, pues fue puesto a flote en 1952 y entregado dos años después, por lo que, desde su puesta de quilla hasta su abanderamiento, transcurrieron nada menos que ¡veinte años!. Y total para nada, porque como buque fue, al igual que sus congéneres de serie, un fracaso. Lo único bueno que tuvieron estos buques fueron los hidrófonos, que eran alemanes.

     Los torpedos que podían lanzar, eran el G7A y el G7E de construcción alemana, fabricados en 1943, con un calibre de 533,4mm y la longitud era de 7,163m. Como explosivo usaban 300 Kg. de Tri-Al, el peso para los primeros era de 1525 Kg. y para el G7E, de 1600 kg. La velocidad para los G7A era de 30,40 y 44 nudos y para los segundos era solo de 28,5 nudos. Las carreras variaban también, para los primeros podían ser de 6.000, 8.000 y 14.000 metros mientras que para los G7E era únicamente de 4.500 metros.


LA MODERNIZACION DE LOS "D"

     Como ya hemos dicho los "D" adolecían de una larga serie de defectos, algunos ciertamente muy graves, que les relegaban de plano a misiones puramente de escuela y nada más. Pero no había otra cosa mejor en aquellos tiempos, siendo preciso aprovecharlos en la medida de lo posible. Ya durante su dilatada construcción se introdujeron algunas modificaciones sobre el proyecto inicial, como por ejemplo, el cañón. Cuando salieron a la mar lo hicieron montando un cañón Krupp de 88 mm en lugar del Vickers de 120 mm previsto originariamente.

     En 1956 y con la ayuda y colaboración de la U.S. Navy, se redactó el Plan de Modernización de la Flota, que tendía, en esencia, a potenciar una serie de unidades anticuadas de nuestra Armada transformándolas en medianos buques de acción antisubmarina. Hoy podemos pensar que el grueso del lote de barcos a modernizar lo integraron los más jóvenes de la Flota del momento, pero posiblemente no los mejores o más idóneos.

     En su día se modernizaron varios destructores, fragatas y dragaminas, limitando el número de submarinos a dos unidades: "D-2" y "D-3". El "D-1" quedó al margen del programa de modernización, posiblemente por ser el más antiguo y el que acumuló mayor número de deficiencias.

     El 15 de octubre de 1960 él "D-3" pasó a manos de la factoría cartagenera de la E.N. Bazán; y unos meses más tarde, el 28 de julio de 1961, fue él "D-2" el que atracó en el muelle de la Cabana quedando a disposición del personal técnico y operario de la empresa constructora naval.

     Ingenieros españoles y americanos examinaron detenidamente los buques, estudiaron sus planos y formularon sus propuestas de anteproyectos de modificaciones, procurando sacar el máximo partido posible de aquellos submarinos para su posterior empleo, en las mejores condiciones posibles, como naves de adiestramiento para los buques de superficie que, a su vez, se estaban transformando en unidades antisubmarinas. Nunca se pensó, en aquellas fechas, que los dos "D" remozados pudieran emplearse como navíos de utilidad específica del Arma Submarina.

     El dique flotante "Virgen del Pilar" de la E.N. Bazán se encargó de poner en seco a los dos submarinos y devolverlos a las gradas horizontales de la factoría de las que habían salido años atrás. Ya en las mismas, las herramientas del experto personal del astillero pronto empezaron a desmontar las planchas del casco exterior, cubierta y torreta, manteniendo intacto el casco resistente.

     No hay que olvidar que la construcción de los "D" en Cartagena, se llevó a efecto mediante el clásico sistema del remachado que ya estaba prácticamente abandonado en todas partes. Ello evidenciaba, tengámoslo en cuenta, el retraso tecnológico de la industria española de los años cuarenta y cincuenta, como en el caso de las soldaduras de los nonatos "G". La más depurada perfección en la técnica de la soldadura, aventajando incluso a la extranjera, fue alcanzada por el personal especializado de la E.N. Bazán al finalizar otra década, la de los sesenta.

     Los trabajos de modernización afectaron muy especialmente a las líneas de aguas de los cascos, dotándoles de mejores formas hidrodinámicas. La primitiva torreta, con su escalón delantero que soportaba la basada del cañón, quedó eliminada y en su lugar se montó una nueva, más pequeña y dotada de portillos a proa, a semejanza de los submarinos italianos de la II Guerra Mundial. El cañón de 88 mm fue suprimido, así como los dos tubos lanzatorpedos de popa, conservando tan sólo los cuatro proeles. También les fueron corregidas las escoras.

     Factor importantísimo de las obras de reforma practicadas en los dos "D", fue él dotarles de algunos sensores electrónicos de los que anteriormente carecían por completo. Recibieron un equipo de radar SJ-1 cuya antena giraba sobre un mástil no arriable que emergía de la vela y un sonar WFA-16 cuyo domo se montó a proa del puente. Es curioso, pero en las mejoras que comentamos no se incluyó el snorkel, lo que obligó a encasillarlos todavía más en su concepto de "Submarinos de escuela".

     La planta motriz no fue alterada básicamente, pero el cambio del diseño exterior del buque en su conjunto motivó una ligera variación de las velocidades punta: 18 nudos en superficie y 10 en inmersión. La redistribución de plantilla para ocupar las nuevas posiciones de radaristas y sonaristas obligó a elevar la dotación a 74 hombres.

     Mientras los dos submarinos estaban en obras en Cartagena, apareció la O. M. de 15 de junio de 1961 cambiando las numerales de los buques. Así, el "D-2" y el "D-3" pasaron a denominarse "S-21" y "S-22", respectivamente. El "D-1", que como hemos dicho no se modernizó, se transformó en el "S-11" y se le suprimió la artillería. Los trabajos, muy laboriosos con el fin de tratar de conseguir el máximo partido posible de aquellos dos barcos defectuosos de concepción, se prolongaron por espacio de más de dos años. El 15 de diciembre de 1962 el "D-3" fue devuelto a la Armada, y el 15 de abril de 1963, quedó listo el "D-2".

     Pero con todos los trabajos efectuados y con el mayor pesar del Arma Submarina, los dos ex "D" continuaron siendo malos, defectuosos, ruidosos y hasta peligrosos por su falta de estabilidad transversal.

     El día 12 de diciembre de 1965 el "S-22", recibía en Cartagena la Bandera de Combate donada por su ayuntamiento.

     Causaron baja oficial en las listas de la Armada, el "S-11", el 3 de marzo de 1965. El "S-21", el 1 de abril de 1971. Y el "S-22", el 2 de febrero de1971.



ASCENSOR SUBMARINO "A. GENOVA"

     Los submarinos tipo "D", montaron ya de construcción la boya de salvamento "A. Génova", que se experimento con éxito el 14 de septiembre 1931 a bordo del "C-3" y debe el nombre a su inventor, el capitán de corbeta don Arturo Génova Torruella,

     Este aparato consistía en un boyarón que se alojaba en una esclusa que podía comunicar con el mar (abriendo dicha escotilla), o con el interior del buque, una vez hecha estanca. El boyarón iba sujeto al submarino por medio de un cable y poseía unas condiciones propias de flotabilidad y estabilidad que le permitían estar con seguridad en la superficie. La idea de funcionamiento era sencilla: partiendo de la exclusa, cerrada por la tapa de escotilla, el boyarón permitía la entrada en él de una persona, que, ya dentro, lo cerraba y estaba en condiciones de que abrieran la tapa de la escotilla para comunicar la exclusa (previamente hecha estanca respecto al barco) con el mar. El cable era, entonces largado y el boyarón ascendía hasta la superficie, el individuo podía ver el horizonte mediante mirillas de cristal, así como levantar la tapa y lanzar un cohete o señal fumógena a fin de llamar la atención sobre él. Lo construyeron la Estación de Submarinos de Cartagena y la Sociedad Española de Construcción Naval.



COMANDANTES DEL SUBMARINO "S-11" (EX "D-1")

CC. D. PEDRO DURAN JUAN
de 28.12.1946 a 24.12.1948
CC. D. JUAN C. MUÑOZ DELGADO PINTO
de 24.12.1948 a 06.12.1950
CC. D. ISIDORO GONZALVEZ ALADID
de 06.12.1950 a 12.12.1952
CC. D. JOSE REINOSO MARTINEZ
de 12.12.1952 a 05.12.1955
CC. D. PEDRO AZNAR ARDOIS
de 24.03.1955 a 25.10.1956
CC. D. ENRIQUE GONZALEZ ROMERO
de 01.10.1956 a 31.12.1957
CC. D. JOSE REINOSO MARTINEZ
de 31.12.1957 a 10.07.1959
CC. D. POMPILIO MARABINI DIAZ
de 10.07.1959 a 12.04.1962
CC. D. JUAN A. GARATE COPPA
de 12.04.1962 a 05.06.1964
CC. D. LUIS F. MARTI NARBONA
de 05.06.1964 a 20.09.1966


COMANDANTES DEL SUBMARINO "S-21" (EX "D-2")

CC. D. JOAQUIN MARTINEZ RICART
de 23.05.1951 a 01.08.1953
CC. D. RICARDO CRUZ REQUEJO
de 01.08.1953 a 18.01.1955
CC. D. CARLOS DE ISASA NAVARRO
de 18.01.1955 a 24.01.1959
TN. D. JOSE M. LOPEZ DE RODA BLEIN
de 24.01.1959 a 04.11.1959
CC. D. MANUEL MARTIN IVORRA
de 04.11.1959 a 02.10.1964
CC. D. FRANCISCO PEÑUELAS LLINAS
de 02.10.1964 a 24.09.1966
CC. D. JUAN BAÑERES BENITO
de 24.09.1966 a 24.09.1968
CC. D. EMILIO AREVALO PELLUZ
de 16.09.1968 a 07.12.1968


COMANDANTES DEL SUBMARINO "S-22" (EX "D-3")

CC. D. JOSE M. FERNANDEZ GONZALEZ
de 03.02.1953 a 03.05.1958
CC. D. MIGUEL CEBRIAN CUQUERELLA
de 03.05.1958 a 01.09.1964
CC. D. MARIANO HERRAN PERRUCA
de 01.09.1964 a 21.12.1965
CC. D. JUAN A. SANCHEZ TEMBLEQUE
de 21.12.1965 a 15.07.1967
CC. D. JUAN F. RUIZ MONTERO
de 14.07.1967 a 17.09.1969
CC. D. PEDRO SOLER YOLIF
de 11.09.1969 a 06.04.1971